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¿Qué es exactamente un perito médico especializado en ginecología y obstetricia?

Es un médico especialista que actúa como puente entre la medicina y el derecho, aportando conocimientos técnicos para que un juez pueda comprender si hubo o no negligencia en un caso específico.


Explicación detallada: La figura del perito médico ginecólogo y obstetra es fundamental en el sistema judicial actual. A diferencia de un médico asistencial, cuya función es tratar y curar al paciente, el perito tiene una función auxiliar de la justicia. Su objetivo no es diagnosticar una enfermedad en el presente, sino realizar un análisis retrospectivo de una actuación médica pasada para determinar si esta se ajustó a lo que llamamos la lex artis ad hoc.
 

En el ámbito de la obstetricia, esto es especialmente delicado. Un perito debe ser capaz de analizar, por ejemplo, si durante un parto la monitorización fetal fue interpretada correctamente o si el retraso en la realización de una cesárea de urgencia ante un cuadro de sufrimiento fetal constituye una falta de diligencia profesional. La complejidad de esta especialidad radica en que, a menudo, los resultados adversos (como una parálisis braquial obstétrica o una hipoxia neonatal) pueden ser tanto una complicación inevitable del parto como la consecuencia directa de una mala praxis. El perito es quien debe deslindar ambos conceptos basándose en la evidencia científica y los protocolos de las sociedades médicas, como la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia).
 

Además de poseer el título de especialista, el perito médico debe tener formación en valoración del daño corporal y conocer los procedimientos legales. Su labor comienza con el análisis exhaustivo de la historia clínica y culmina, en la mayoría de los casos, con la ratificación del informe ante un tribunal. En esta fase, el perito debe actuar con una pedagogía excelente: debe ser capaz de explicar conceptos médicos complejos a personas (jueces y abogados) que no tienen formación sanitaria, de modo que estos puedan tomar una decisión basada en hechos técnicos sólidos y no en suposiciones. Por tanto, el perito no es un abogado, pero su informe es la "columna vertebral" sobre la cual el abogado construye la demanda o la defensa. Sin un peritaje riguroso, cualquier reclamación por negligencia médica está prácticamente abocada al fracaso.


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Dr. Miquel Pasto

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